
Mercerdes-Benz Fashion Week Madrid
Madrid este fin de semana
El pasado fin de semana Madrid vivió un estallido de estilo, elegancia y creatividad: la moda fue la protagonista absoluta en cada rincón de la ciudad. Desde sus calles hasta las pasarelas, el ambiente reflexionaba un mensaje claro: Madrid estaba bajo el hechizo de la alta costura.
Para mí, fue una experiencia única. Fui invitado a la pasarela como creador de contenido, y aquel privilegio de observar el desfile en primera fila, compartir impresiones con otros apasionados y ser testigo del nervio antes del aplauso —esa tensión que precede la ovación— convirtió el fin de semana en algo inolvidable.

Apenas corrían los días del desfile de Carolina Herrera en Madrid —celebrado pocos días antes en la emblemática Plaza Mayor, con una puesta en escena majestuosa e inspiración profunda en la urbe— cuando todo Madrid parecía latir con un pulso de moda.
Calles, cafés, escaparates: cada espacio reflejaba un estilo, un susurro de tendencias que se abrían paso. No era solo un evento en un recinto cerrado: la ciudad entera se convirtió en una pasarela viva. Esa sensación de que la moda no tiene barreras, que invade el aire y conquista miradas, impregnaba cada esquina.
diseñadores desfilaron sus propuestas, entre ellos nombres consolidados y jóvenes promesas. El público asistente —fashionistas, prensa, influenciadores, entusiastas del sector— esperaban con fervor cada colección, con el deseo de encontrar ese destello que definiera el espíritu del momento.
La tensión era notable cuando se anunciaba el ganador de la edición: ese acto simbólico que corona el talento, que da visibilidad, que marca una bandera para el futuro del diseño en España.
Y el nombre que resonó fue Guillermo Décimo, ganador del premio Mercedes-Benz Fashion Talent. Su colección, “In tempo”, se alzó como una propuesta audaz que conjuga teatralidad, artesanía y sensibilidad estética.
El jurado destacó cómo en sus 18 looks se puede percibir una meditación sobre el valor del tiempo en la creación: vestidos que recuerdan piezas antiguas de museo, reinterpretadas con frescura contemporánea. Además, su discurso al recibir el galardón remarcó el esfuerzo detrás de cada puntada, la dedicación silenciosa a la técnica interior y ese hilo conductor que da sentido a una colección.
Cabe mencionar también que, apenas unas horas antes, el diseñador vallisoletano Baro Lucas se alzó con el Premio L’Oréal París a la Mejor Colección de la edición. Ese doble reconocimiento reafirma que esta edición no premió solo un estilo, sino que celebró la diversidad de voces creativas.
Moda, ciudad y emoción

Para mí, esta edición de MBFW no fue solo un desfile más: fue un recordatorio de que la moda es una manifestación viva, que brota del entorno, de la cultura, de la gente que camina las calles. Estar allí como creador de contenido me permitió absorber esa energía, capturar instantes y tejer narrativas auténticas.
Madrid —tan acostumbrada a grandes citas culturales— esta vez se vistió de moda para mostrar que no solo es capital política o cultural, sino también un escenario privilegiado de la creatividad contemporánea.

